Picos de Europa

DIARIO DE VIAJES

Picos de Europa

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Familias de Viaje te cuenta su experiencia


Caminando por Picos de Europa


En este artículo os proponemos una ruta en cada uno de los tres macizos que componen el Parque Nacional Picos de Europa.

 

1. MACIZO ORIENTAL O DE ÁNDARA.

Es el menos extenso de los tres y el menos pródigo en alturas.

La subida hasta el pico de Samelar (2227 m) es relativamente fácil, con unos 1000 m de desnivel muy llevaderos, sin grandes “cuestarronas”.

Pero con niños os proponemos acortarla y llegar sólo hasta la vega de Ándara.


Ruta Vega de Ándara

Ese día nos sorprendió un cielo gris y una niebla que impedía ver cualquier silueta en el horizonte. Pero no nos acobardamos y confiamos en la experiencia de nuestro guía y en el dicho “Niebla en el valle, montañero a la calle. Niebla en la cumbre, montañero a la lumbre”. Y se cumplió. Al final estuvimos caminando por encima de las nubes.

Partimos del pueblo de Sotres y seguimos la carretera de montaña, unos 4 kilómetros, hasta el Jitu Escarandi, que es una bifurcación de caminos. De allí sigue una carreterina hasta el pueblo cántabro de Tresviso; otro ramal, o vieja calzada, sigue de frente para Beges; y otra pista (o calzada) va, al sur, para el Casetón de Ándara, nuestro primer destino.


Por lo tanto, el Jitu Escarandi (1295 m) es nuestro inicio de ruta, donde dejamos el coche en un aparcamiento junto a la carretera y donde nos calzamos las botas.

Ponemos rumbo al Casetón por una cómoda pista, que conserva sus muros de contención o contrafuertes.

En Picos de Europa hay muchos restos mineros y por eso abundan también las calzadas de acceso.

En una hora y media aproximadamente llegamos al Casetón de Ándara (de las viejas minas de cobre, cinc, calamina y blenda). Allí tendremos que pasar bajo un “arco de triunfo minero”, con una vieja vagoneta coronándolo, para continuar hacia el refugio que vemos enfrente.

Es un buen momento hacer un descanso, beber agua y acercarnos hasta la entrada a la mina, junto a la vagoneta.


El acceso está cerrado, pero impresiona mirar hacia su interior e imaginarse las duras condiciones en las que trabajaban esas gentes.

De nuevo nos ponemos en marcha rodeando la singular construcción minero-montañera hacia la izquierda del refugio, hacia la Vega de Ándara, pasando por el Collado del mismo nombre. Tardaremos en llegar una hora y media más o menos.

Ya al inicio de la vega, vemos una pista muy marcada y un poste con una placa que indica fuente de La Escalera. Hacia allá vamos.

En este punto, podemos parar, comer y dar la vuelta, o continuar hacia el Pico Samelar. Como os comentaba anteriormente, hacer todo el recorrido con niños puede resultar muy cansado. Pero si os animáis, la recompensa está asegurada.


El regreso hacia los coches lo haremos por el mismo camino, aunque en el primer tramo, hasta el refugio, caminaremos por una pista más cómoda, un PR.

Existe una tercera alternativa indicada para niños más pequeños: subir hasta el Casetón de Ándara, dormir en el refugio, y al día siguiente subir hasta la Vega y hacer el camino de regreso. Esta opción es más llevadera y adecuada para pequeños montañeros que no aguantarían toda la ruta.

http://www.casetondeandara.com/

Para coronar el Pico Samelar continuamos desde la fuente de La Escalera, siguiendo una traza bien marcada (aunque no señalizada) a la izquierda hacia el collado que tenemos enfrente: el Collado de San Carlos.


Desde allí subimos por su arista hacia el pico. En la cumbre nos espera una espectacular panorámica del valle de Liébana y un mar de nubes, como un colchón blanco que rodea las montañas.

2. MACIZO OCCIDENTAL O CORNIÓN.

Se llama así por la forma de cuerno que ofrece su silueta al ser visto desde el oeste. Destacan en él la Peña Santa (2596 m) y la Torre de Santa María o Torre de Santa Enol. Por estas dos montañas, este macizo se conoce asimismo como el de las Peñas Santas. 


Ruta Vegabaño-el Roblón

La ruta comienza en Soto de Sajambre, pueblo muy pintoresco de la montaña leonesa. Para llegar hasta aquí en coche habrá que tomar desde Cangas de Onís dirección al Puerto del Pontón, por una carretera que atraviesa la cordillera a través del Desfiladero de los Beyos. En esta zona discurre el río Sella durante 20 km, trazando en la roca caliza viva un tajo que como un cuchillo desciende desde las cumbres más altas de Picos de Europa, uniendo Asturias y León.

Éste es uno de los desfiladeros más impresionantes de España, así que debemos deleitarnos en el paisaje durante el trayecto, que es largo.

Llegados a Soto de Sajambre, dejamos el coche en un aparcamiento de la entrada y atravesamos el pueblo, que tiene mucho encanto.


La ruta empieza a las afueras del pueblo y tenemos dos opciones de llegar a Vegabaño: coger una pista apta para todoterrenos (aunque está prohibido llegar en coche), o un camino más corto y más directo que atraviesa un hayedo muy bonito.

Elegimos el camino entre hayas y, en poco más de una hora, llegamos a la pradera de Vegabaño, un marco incomparable, con una majada muy bonita con algunas cabañas bien conservadas y un refugio de montaña.

Desde aquí, como siempre, dos alternativas en función del nivel y de la edad de los niños.

1 – Podemos disfrutar de las amplias praderas durante el resto del día y quedarnos a dormir en el refugio. A la mañana siguiente emprenderíamos ruta hacia el Roblón y regresaríamos por el mismo camino (o por la pista, más cómoda).


Vegabaño nos ofrece la posibilidad de vivir la naturaleza de una forma especial en familia, gozar de las vistas que la rodean, jugar y realizar actividades en la pradera y recoger los arándanos que crecen por la zona en verano. 

http://www.refugiopicos.com/

2 – Si nos vemos con fuerzas, continuar hacia el Roblón. De esta forma haríamos toda la ruta en el día. Una opción menos aconsejable para los más peques. El regreso, igualmente, sería por el mismo camino o por la pista.

Aproximación al Roblón:

Desde Vegabaño cogemos el camino de la izquierda y en seguida volvemos a entrar entre hayas, un paisaje que en otoño debe ser más bonito aún si cabe.


Debemos seguir los hitos que nos dirigen hacia el Collado del Frade por la Cuesta Fría (hace honor a su nombre, es una cuesta con una pendiente bastante pina) hasta encontrarnos con el Roblón que, majestuoso, rompe con la monotonía de las hayas.

Este hermoso árbol, un roble milenario de proporciones enormes, nos provoca admiración, ganas de abrazarlo y respeto. A sus milenarias raíces siguen aferradas historias de espadas, celtas y druidas ¡Cuántas cosas habrá visto este monumento natural!

3. MACIZO DE LOS URRIELLES O MACIZO CENTRAL.

Es el macizo más agreste y vertical de Picos de Europa y el que posee las mayores alturas (38 de sus cimas rebasan los 2500 m.).


Pero no vamos a subir tan alto, no os preocupéis. Vamos a proponer una ruta sencilla adaptada a los niños:

Camino al balcón del Picu Urriellu

Como sabéis, el Picu Urriellu o Naranjo de Bulnes es el auténtico símbolo de la montaña asturiana y el lugar donde se han escrito las más bellas páginas del alpinismo español. Más adelante os cuento algunas anécdotas de escalada, pero ahora vamos a describir la ruta.

Con niños hasta ese mirador se tarda aproximadamente unas dos horas, a ritmo tranquilo y haciendo alguna parada.

De nuevo nos dirigimos en coche hacia Sotres, y un poco antes de llegar cogemos una pista de tierra que sale a la derecha, en una curva pronunciada (está señalizado).


A 1 km escaso de bajada nos encontramos con las invernales del Texu, un conjunto de cabañas que tenemos que atravesar y continuar hasta pasar por un portillo, donde la pista inicia una subida con fuerte pendiente.

Podemos bajarnos del coche, estirar las piernas y hacer algunas fotos de este peculiar conjunto de arquitectura popular. Y explicar a los más pequeños qué son los invernales: refugios o cabañas realizadas por los pastores para guardar el ganado en invierno y habitarlas en busca de calor y tranquilidad.

Después continuamos por la pista de subida hasta llegar a un alto, llanearlo y llegar hasta otro conjunto de cabañas. Pasamos de largo y al final de una fuerte pendiente nos topamos con una barrera que cierra el paso. Allí dejamos el coche y nos atamos las botas.


Nuestro primer destino es el Collado de Pandebano.

Unos metros antes de la barrera, a la derecha, tenemos que coger un sendero que sube en una cuesta empinada ¡ Ánimo! Este tramo no es muy largo y la recompensa son unas vistas espléndidas desde la gran explanada del collado, un sitio idílico para descansar.

En este punto, nos dirigimos siguiendo la senda de la izquierda hacia unas cabañas, la Majada de la Terenosa. Aquí nos encontramos con un refugio (refugio de la Terenosa), una fuente y un buen caño donde aprovisionarnos de agua fresca.

Y continuamos camino, esta vez hacia Collado Vallejo, desde el que se contempla, con permiso de la niebla, la cara norte del Picu.

Desde la Terenosa seguimos la senda ascendente por un tramo largo aunque no complicado, hasta llegar al collado.


Aquí viene la sorpresa, cuando, tras una curva a la izquierda, se nos presenta ante la vista una imagen de postal: a lo lejos el impresionante Picu Urriellu o Naranjo de Bulnes, una mole de piedra majestuosa, meca de la escalada en España.

El camino continúa y podríamos llegar hasta el refugio de Urriellu, en la base del Picu, pero sólo es recomendable si vamos con niños más acostumbrados a la montaña. Habría que atravesar la senda de Las Traviesas, más estrecha y con un precipicio a su derecha, y una ascensión final muy pedregosa de 500 m de desnivel.

En nuestro caso, deshicimos el camino y volvimos a los coches, con la imagen del Naranjo de Bulnes aún en la retina y disfrutando de un mar de nubes a nuestros pies.


¿Sabíais que la primera ascensión al Naranjo de Bulnes fue una bella locura?

La realizaron en 1904 un noble, Don Pedro Pidal y Bernardo de Quirós, con un humilde pastor de una aldea pobre: Gregorio Pérez El Cainejo.

Con una simple cuerda de cáñamo, sin clavos, sin pitones y sin conocimiento de la técnica de rápel consiguieron ascender por una ruta muy difícil y, lo más asombroso, descender y sobrevivir a la experiencia!! Un reto admirable e inigualable hoy en día.

Nuestras metas son menos comprometidas. Familias de viaje tiene un gran espíritu deportivo y aventurero, pero primando siempre la seguridad. Con gran respeto a la montaña.


Datos prácticos:

Alojamiento:

Sin duda esta casa rural fue una elección muy acertada. Está en Asiego, a 6,5 km de Arenas de Cabrales.

http://www.alojamientosencabrales.com/CA-Balcon-de-los-Picos/

Asiego, responde perfectamente a la frase “paraíso natura”’. Es una aldea muy pequeña y tranquila donde se respira verde y se siente el paisaje.

Un alojamiento excepcional. Limpio, totalmente equipado, ventanas con vistas en las tres habitaciones. Precisamente lo mejor de la casa son las vistas desde su porche: una postal espectacular de los Picos de Europa y del Naranjo de Bulnes.


Tiene una barbacoa ante la que no pudimos resistir la tentación. Asamos unas verduritas y unos chuletones que compramos en Arena de Cabrales y nos dimos un homenaje bajo las estrellas. Además, era la noche de San Juan, así que recogimos unas brasas e hicimos una pequeña hoguera que saltamos festejando la llegada del solsticio de verano y pidiendo deseos (o quemando lo que queríamos dejar atrás, no teníamos muy claro el ritual…)

Buen comer:

En Carreña de Cabrales, a 3 kms. de Asiego, cenamos en La Covaciella. No tiene pérdida, en la calle principal del pueblo (https://goo.gl/XiJnZF).

Platos de cocina tradicional pero con un toque moderno en su elaboración y emplatado. Pedimos pimientos rellenos de venado, carrillada, tabla de quesos.


Todo estaba muy rico, aunque no esperéis raciones muy abundantes como en otros restaurantes asturianos.

En Cangas de Onís nos conquistó El Polesu (http://www.sideriaelpolesu.es/es/).

El Polesu es uno de esos llagares que no debéis perder la oportunidad de visitar. Ofrece una cocina casera tradicional de la gastronomía asturiana de muy buena calidad y precios bajos.

¡Las croquetas de fabada son imprescindibles! Tampoco os perdáis los tortos de adobo y de queso y las patatas al Cabrales

El local es muy especial, una típica bodega de sidra con su olor característico, grandes barriles, taburetes y mesas de madera.

En fin, muy recomendable si buscáis una sidrería asturiana de toda la vida.

Nuria Jiménez García.


Caminando por Picos de Europa


En este artículo os proponemos una ruta en cada uno de los tres macizos que componen el Parque Nacional Picos de Europa.

 

1. MACIZO ORIENTAL O DE ÁNDARA.

Es el menos extenso de los tres y el menos pródigo en alturas.

La subida hasta el pico de Samelar (2227 m) es relativamente fácil, con unos 1000 m de desnivel muy llevaderos, sin grandes “cuestarronas”.

Pero con niños os proponemos acortarla y llegar sólo hasta la vega de Ándara.


Por lo tanto, el Jitu Escarandi (1295 m) es nuestro inicio de ruta, donde dejamos el coche en un aparcamiento junto a la carretera y donde nos calzamos las botas.

Ponemos rumbo al Casetón por una cómoda pista, que conserva sus muros de contención o contrafuertes.

En Picos de Europa hay muchos restos mineros y por eso abundan también las calzadas de acceso.

En una hora y media aproximadamente llegamos al Casetón de Ándara (de las viejas minas de cobre, cinc, calamina y blenda). Allí tendremos que pasar bajo un “arco de triunfo minero”, con una vieja vagoneta coronándolo, para continuar hacia el refugio que vemos enfrente.

Es un buen momento hacer un descanso, beber agua y acercarnos hasta la entrada a la mina, junto a la vagoneta.


El acceso está cerrado, pero impresiona mirar hacia su interior e imaginarse las duras condiciones en las que trabajaban esas gentes.

De nuevo nos ponemos en marcha rodeando la singular construcción minero-montañera hacia la izquierda del refugio, hacia la Vega de Ándara, pasando por el Collado del mismo nombre. Tardaremos en llegar una hora y media más o menos.

Ya al inicio de la vega, vemos una pista muy marcada y un poste con una placa que indica fuente de La Escalera. Hacia allá vamos.

En este punto, podemos parar, comer y dar la vuelta, o continuar hacia el Pico Samelar. Como os comentaba anteriormente, hacer todo el recorrido con niños puede resultar muy cansado. Pero si os animáis, la recompensa está asegurada.


El regreso hacia los coches lo haremos por el mismo camino, aunque en el primer tramo, hasta el refugio, caminaremos por una pista más cómoda, un PR.

Existe una tercera alternativa indicada para niños más pequeños: subir hasta el Casetón de Ándara, dormir en el refugio, y al día siguiente subir hasta la Vega y hacer el camino de regreso. Esta opción es más llevadera y adecuada para pequeños montañeros que no aguantarían toda la ruta.

http://www.casetondeandara.com/

Para coronar el Pico Samelar continuamos desde la fuente de La Escalera, siguiendo una traza bien marcada (aunque no señalizada) a la izquierda hacia el collado que tenemos enfrente: el Collado de San Carlos.


Desde allí subimos por su arista hacia el pico. En la cumbre nos espera una espectacular panorámica del valle de Liébana y un mar de nubes, como un colchón blanco que rodea las montañas.

2. MACIZO OCCIDENTAL O CORNIÓN.

Se llama así por la forma de cuerno que ofrece su silueta al ser visto desde el oeste. Destacan en él la Peña Santa (2596 m) y la Torre de Santa María o Torre de Santa Enol. Por estas dos montañas, este macizo se conoce asimismo como el de las Peñas Santas. 


Ruta Vegabaño-el Roblón

La ruta comienza en Soto de Sajambre, pueblo muy pintoresco de la montaña leonesa. Para llegar hasta aquí en coche habrá que tomar desde Cangas de Onís dirección al Puerto del Pontón, por una carretera que atraviesa la cordillera a través del Desfiladero de los Beyos. En esta zona discurre el río Sella durante 20 km, trazando en la roca caliza viva un tajo que como un cuchillo desciende desde las cumbres más altas de Picos de Europa, uniendo Asturias y León.

Éste es uno de los desfiladeros más impresionantes de España, así que debemos deleitarnos en el paisaje durante el trayecto, que es largo.

Llegados a Soto de Sajambre, dejamos el coche en un aparcamiento de la entrada y atravesamos el pueblo, que tiene mucho encanto.


La ruta empieza a las afueras del pueblo y tenemos dos opciones de llegar a Vegabaño: coger una pista apta para todoterrenos (aunque está prohibido llegar en coche), o un camino más corto y más directo que atraviesa un hayedo muy bonito.

Elegimos el camino entre hayas y, en poco más de una hora, llegamos a la pradera de Vegabaño, un marco incomparable, con una majada muy bonita con algunas cabañas bien conservadas y un refugio de montaña.

Desde aquí, como siempre, dos alternativas en función del nivel y de la edad de los niños.

1 – Podemos disfrutar de las amplias praderas durante el resto del día y quedarnos a dormir en el refugio. A la mañana siguiente emprenderíamos ruta hacia el Roblón y regresaríamos por el mismo camino (o por la pista, más cómoda).


Vegabaño nos ofrece la posibilidad de vivir la naturaleza de una forma especial en familia, gozar de las vistas que la rodean, jugar y realizar actividades en la pradera y recoger los arándanos que crecen por la zona en verano. 

http://www.refugiopicos.com/

2 – Si nos vemos con fuerzas, continuar hacia el Roblón. De esta forma haríamos toda la ruta en el día. Una opción menos aconsejable para los más peques. El regreso, igualmente, sería por el mismo camino o por la pista.

Aproximación al Roblón:

Desde Vegabaño cogemos el camino de la izquierda y en seguida volvemos a entrar entre hayas, un paisaje que en otoño debe ser más bonito aún si cabe.


Debemos seguir los hitos que nos dirigen hacia el Collado del Frade por la Cuesta Fría (hace honor a su nombre, es una cuesta con una pendiente bastante pina) hasta encontrarnos con el Roblón que, majestuoso, rompe con la monotonía de las hayas.

Este hermoso árbol, un roble milenario de proporciones enormes, nos provoca admiración, ganas de abrazarlo y respeto. A sus milenarias raíces siguen aferradas historias de espadas, celtas y druidas ¡Cuántas cosas habrá visto este monumento natural!

3. MACIZO DE LOS URRIELLES O MACIZO CENTRAL.

Es el macizo más agreste y vertical de Picos de Europa y el que posee las mayores alturas (38 de sus cimas rebasan los 2500 m.).


Pero no vamos a subir tan alto, no os preocupéis. Vamos a proponer una ruta sencilla adaptada a los niños:

Camino al balcón del Picu Urriellu

Como sabéis, el Picu Urriellu o Naranjo de Bulnes es el auténtico símbolo de la montaña asturiana y el lugar donde se han escrito las más bellas páginas del alpinismo español. Más adelante os cuento algunas anécdotas de escalada, pero ahora vamos a describir la ruta.

Con niños hasta ese mirador se tarda aproximadamente unas dos horas, a ritmo tranquilo y haciendo alguna parada.

De nuevo nos dirigimos en coche hacia Sotres, y un poco antes de llegar cogemos una pista de tierra que sale a la derecha, en una curva pronunciada (está señalizado).


A 1 km escaso de bajada nos encontramos con las invernales del Texu, un conjunto de cabañas que tenemos que atravesar y continuar hasta pasar por un portillo, donde la pista inicia una subida con fuerte pendiente.

Podemos bajarnos del coche, estirar las piernas y hacer algunas fotos de este peculiar conjunto de arquitectura popular. Y explicar a los más pequeños qué son los invernales: refugios o cabañas realizadas por los pastores para guardar el ganado en invierno y habitarlas en busca de calor y tranquilidad.

Después continuamos por la pista de subida hasta llegar a un alto, llanearlo y llegar hasta otro conjunto de cabañas. Pasamos de largo y al final de una fuerte pendiente nos topamos con una barrera que cierra el paso. Allí dejamos el coche y nos atamos las botas.


Nuestro primer destino es el Collado de Pandebano.

Unos metros antes de la barrera, a la derecha, tenemos que coger un sendero que sube en una cuesta empinada ¡ Ánimo! Este tramo no es muy largo y la recompensa son unas vistas espléndidas desde la gran explanada del collado, un sitio idílico para descansar.

En este punto, nos dirigimos siguiendo la senda de la izquierda hacia unas cabañas, la Majada de la Terenosa. Aquí nos encontramos con un refugio (refugio de la Terenosa), una fuente y un buen caño donde aprovisionarnos de agua fresca.

Y continuamos camino, esta vez hacia Collado Vallejo, desde el que se contempla, con permiso de la niebla, la cara norte del Picu.

Desde la Terenosa seguimos la senda ascendente por un tramo largo aunque no complicado, hasta llegar al collado.


Aquí viene la sorpresa, cuando, tras una curva a la izquierda, se nos presenta ante la vista una imagen de postal: a lo lejos el impresionante Picu Urriellu o Naranjo de Bulnes, una mole de piedra majestuosa, meca de la escalada en España.

El camino continúa y podríamos llegar hasta el refugio de Urriellu, en la base del Picu, pero sólo es recomendable si vamos con niños más acostumbrados a la montaña. Habría que atravesar la senda de Las Traviesas, más estrecha y con un precipicio a su derecha, y una ascensión final muy pedregosa de 500 m de desnivel.

En nuestro caso, deshicimos el camino y volvimos a los coches, con la imagen del Naranjo de Bulnes aún en la retina y disfrutando de un mar de nubes a nuestros pies.


¿Sabíais que la primera ascensión al Naranjo de Bulnes fue una bella locura?

La realizaron en 1904 un noble, Don Pedro Pidal y Bernardo de Quirós, con un humilde pastor de una aldea pobre: Gregorio Pérez El Cainejo.

Con una simple cuerda de cáñamo, sin clavos, sin pitones y sin conocimiento de la técnica de rápel consiguieron ascender por una ruta muy difícil y, lo más asombroso, descender y sobrevivir a la experiencia!! Un reto admirable e inigualable hoy en día.

Nuestras metas son menos comprometidas. Familias de viaje tiene un gran espíritu deportivo y aventurero, pero primando siempre la seguridad. Con gran respeto a la montaña.


Datos prácticos:

Alojamiento:

Sin duda esta casa rural fue una elección muy acertada. Está en Asiego, a 6,5 km de Arenas de Cabrales.

http://www.alojamientosencabrales.com/CA-Balcon-de-los-Picos/

Asiego, responde perfectamente a la frase “paraíso natura”’. Es una aldea muy pequeña y tranquila donde se respira verde y se siente el paisaje.

Un alojamiento excepcional. Limpio, totalmente equipado, ventanas con vistas en las tres habitaciones. Precisamente lo mejor de la casa son las vistas desde su porche: una postal espectacular de los Picos de Europa y del Naranjo de Bulnes.


Tiene una barbacoa ante la que no pudimos resistir la tentación. Asamos unas verduritas y unos chuletones que compramos en Arena de Cabrales y nos dimos un homenaje bajo las estrellas. Además, era la noche de San Juan, así que recogimos unas brasas e hicimos una pequeña hoguera que saltamos festejando la llegada del solsticio de verano y pidiendo deseos (o quemando lo que queríamos dejar atrás, no teníamos muy claro el ritual…)

Buen comer:

En Carreña de Cabrales, a 3 kms. de Asiego, cenamos en La Covaciella. No tiene pérdida, en la calle principal del pueblo (https://goo.gl/XiJnZF).

Platos de cocina tradicional pero con un toque moderno en su elaboración y emplatado. Pedimos pimientos rellenos de venado, carrillada, tabla de quesos.


Todo estaba muy rico, aunque no esperéis raciones muy abundantes como en otros restaurantes asturianos.

En Cangas de Onís nos conquistó El Polesu (http://www.sideriaelpolesu.es/es/).

El Polesu es uno de esos llagares que no debéis perder la oportunidad de visitar. Ofrece una cocina casera tradicional de la gastronomía asturiana de muy buena calidad y precios bajos.

¡Las croquetas de fabada son imprescindibles! Tampoco os perdáis los tortos de adobo y de queso y las patatas al Cabrales

El local es muy especial, una típica bodega de sidra con su olor característico, grandes barriles, taburetes y mesas de madera.

En fin, muy recomendable si buscáis una sidrería asturiana de toda la vida.

Nuria Jiménez García.

 

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